Sobre Gaby

Mi relación con la comida nunca fue buena. Sin exagerar comencé a hacer dieta a los diez años: dietas locas y muy estrictas que yo misma me inventaba, que le escuchaba a alguien o que leía en cualquier revista que me pasara por las manos. Por supuesto, aquella tortura china no duraba mucho y si duraba siempre caía en obsesiones y restricciones absurdas, que al final me hacían sentir triste y como consecuencia me impulsaban a comer aún más para llenar ese vacío emocional. Era un ciclo constante de bajar y subir de peso, de hacer desastres con mi cuerpo y de no disfrutar los alimentos… un círculo vicioso liderado por mi baja autoestima y aún más por mi gran desinformación.

 

Así pasaron muchos años hasta que pude comprender que me estaba haciendo un daño terrible, física y emocionalmente, y que lo más importante era aceptar y amar mi cuerpo antes de querer cambiar algo. Cuando le di ese pequeño giro a mi manera de ver las cosas todo cambió, te aseguro que ya no hago dietas, ahora me cuido porque me quiero y dejé de preocuparme por perder kilos para ocuparme de ganar más salud. Todo esto me ha llevado mucho tiempo entenderlo y ponerlo en práctica, por eso quiero hacerte el camino más sencillo y ayudarte con mucho cariño en tu búsqueda del equilibrio a través de recetas fáciles, económicas y por supuesto deliciosas, información valiosa para fortalecer tu autoestima, tips y consejos en mi blog, asesorías y talleres (online y presenciales)… en fin, quiero darte muchas herramientas que te ayuden a mejorar tus hábitos alimenticios para tener una vida más saludable, pero por sobre todas las cosas, más feliz.

 

¡Me alegra tenerte de visita aquí! 🙂
Cariños,
Gaby
Mi filosofía

Ser saludable es una decisión de vida, el mejor regalo que te puedes dar, un compromiso para siempre que se construye día a día al ritmo de cada quien, con cariño, con constancia y con la determinación de ser una mejor persona.

 

Es cierto que somos lo que comemos pero también es cierto que somos lo que pensamos y lo que sentimos. Alimentarnos bien es importantísimo, pero de qué vale que comamos muy sano y hagamos mucho ejercicio cuando al final del día vivimos estresados, criticamos a los demás, odiamos nuestro trabajo, nos quejamos de todo, fumamos, no tenemos tiempo para nuestros seres queridos ni para cumplir nuestros sueños.

 

Por eso creo firmemente que la nutrición debe ser integral: hay que alimentar el espíritu, la mente y el cuerpo a todos por igual para lograr un equilibrio, un verde equilibrio que te permita sentirte cada día mejor. Te invito a comer más balanceado, a encontrar alguna actividad física que te guste, a descansar suficiente, a meditar, a abandonar cualquier vicio, a ser más agradecida (o), a trabajar por tus metas, a disfrutar más de tus amigos y de tu familia, a ayudar a los demás desinteresadamente y a sonreír mucho.

 

No soy vegana, ni vegetariana, ni crudivegana, ni paleo, de hecho no me gusta etiquetarme. Sencillamente me gusta comer saludable la mayor parte del tiempo, escuchando mi cuerpo y consumiendo alimentos naturales antes que productos procesados. Comer sano es comer más verde, pero no con excesos sino con equilibrio. Así como comernos una ensalada no nos hará más sanos, comernos una pizza no nos hará daño. Lo importante es retomar siempre los buenos hábitos alimenticios y hacerlo por lo único que realmente vale la pena: nuestra salud y la de los seres que más amamos.